Todo el mundo va
Escrito por Olalla Hernández Martes, 01 de Junio de 2010 16:52
En el ámbito educativo, Internet ofrece soportes, espacios y recursos para la enseñanza de cualquier materia muy interesantes. Allí se dan cita informaciones de todo tipo y condición, relaciones interpersonales, intercambios y experiencias comunicativas nuevas, donde la información se comparte entre iguales, el conocimiento surge de la experiencia y existe la posibilidad y los medios para elaborar proyectos excitantes. Allí se ejercitan formas de lectura fraccionadas (interrelacionadas) en distintos soportes y hay lugares donde el lector puede convertirse ipso facto en hablante -escritor -y dar respuesta física a los enunciados que otros formulan.
Si como apunta Marcela Carranza en su artículo Las nuevas tecnologías como promesa de un espacio idealmente democrático para la lectura y el aprendizaje, en relación a las teorías de Bajtín y su concepto de dialoguismo, “ toda producción textual está orientada hacia la respuesta del otro y la supone en su misma construcción” (Carranza, 2006:3), en los blogs se evidencia que el enunciado (post) es sólo un eslabón en la cadena de la comunicación discursiva. Que el conocimiento se adquiere y construye en grupo (con los sucesivos comentarios y foros sobre el tema tratado) y que el maestro, el profesor, puede participar de esos procesos en vivo y en directo -a tiempo real- y con una amplia oferta informativa a su disposición.
Los blogs, entre otras propuestas, forman parte de la llamada Web 2.0, que engloba un conjunto de diversos lugares de Internet de segunda generación. Son páginas dinámicas y construidas sobre la base de comunidades de usuarios que proporcionan distintos servicios interactivos. En ellas es el propio usuario quien hace las veces de informador e informado y se establecen relaciones nuevas -a veces muy atractivas y fructíferas- de personas con perfiles afines o proyectos comunes que van interalimentando sus intereses.
Flirck, Tuenti, Myspace, Lastfm, Blogger, Wikipedia y el todo poderoso Youtube son algunos de los nombres de los sitios más consultados.
El punto más interesante de estas webs es que aquellos que crean los espacios son los mismos que los consumen. De este modo y en esta familiaridad, se comparten informaciones de distintos tipos, que a veces son -cierto- de la más absurda intimidad, pero otras hacen que los canales por los que estas ciberconversaciones se dan, fluyan y lleguen a buen puerto.
El blog, por ejemplo, (que nace de la combinación de web y log o diario en inglés) es un sitio web en el que se publica periódicamente información ordenada cronológicamente. Existen blogs como diarios personales y también blogs profesionales de creación literaria, artículos sobre diversos temas y especializados en cine, música, teatro o ciencia; existen blog que empiezan y acaban en un proyecto de duración limitada, blogs que utilizan las editoriales para vender sus libros, diarios de viaje, blogs ficcionales, metablogs y un largo etcétera. Lo mejor de que haya tal variedad y cantidad de bitácoras es que mucha de la información que allí aparece es difícil encontrarla en ningún otro lugar. Por lo tanto, sería conveniente, por un lado, utilizar algunos de estos espacios (tras una selección) en nuestra autoformación y, por otro, podrían servir para inspirar futuros proyectos en el aula y fuera de ella por lo atractivo y eficaz de un formato que permite mostrar la información, ampliarla, discutirla, transformarla, compartirla y publicarla en un marco real de comunicación muy amplio.
Las herramientas para su creación y mantenimiento son gratuitas y tan sencillas que la mayoría puede crear su propio espacio en pocos minutos. Sin embargo, hoy la escuela está utilizando estos nuevos soportes de forma autodidacta y con prisa. Se han introducido en el aula sin una reflexión previa sobre cuáles son las posibilidades reales que ofrecen y sin la formación necesaria del docente y, en consecuencia, de los alumnos. Se tiene la sensación generalizada de que nos quitan tiempo, por un lado, o de que nos lo regalan a hacen más modernos, más libres; Tenemos la sensación de que motivan el aprendizaje…
De ninguna manera puede entenderse como beneficioso que el uso de las Tics e Internet en el aula reducirá los tiempos en los procesos de aprendizaje porque aprender- crear- lleva su tiempo y lo que de verdad importa es el vigor con que estos procesos se den y prevalezcan.
En temas de educación, la mera inclusión de esos nuevos soportes en la metodología de trabajo no tendría ningún efecto resaltable. Puede despertar interés de unos y otros pero los resultados serán los mismos que en papel si no desarrollamos la competencia informacional de los alumnos y de paso, la nuestra propia, que supone saber: cuándo y por qué necesitas información, dónde encontrarla, cómo evaluarla, cómo utilizarla de manera ética y cómo comunicarla con eficacia y efectividad.
Se trata de una labor larga y compleja en la que finalmente obtendremos frutos sólo si se da el proceso de asimilación de estos nuevos espacios y soportes, la formación docente para que éstos puedan incorporar las nuevas tecnologías en su enseñanza cotidiana y la disponibilidad de recursos pero, sobre todo, de capacitación necesaria para despertar el interés global que permita ver con claridad qué es lo que de verdad se ofrece y cómo vivir la modernidad sin que ésta nos abrume. Intentar recordar el pasado para no cometer los mismos errores que ya cometimos en espacios nuevos y, de este modo, mirar a la educación no como un producto de mercado más que ha de abastecer las necesidades básicas del individuo, sino entenderla como un proceso trascendental de construcción del yo que se puede dar en papel, aire y pantalla y cuyos sólidos cimientos la escuela tiene la misión de levantar para que luego cada cual busque donde quiera.


